Esa es la consigna que comparten las últimas iniciativas gastronómicas, incluidas en la nueva tendencia de ofrecer elaboraciones rápidas pero donde se cuida especialmente la selección de las materias primas. Su objetivo es dar satisfacción a las necesidades de consumidores siempre agobiados por los cortos tiempos para las comidas, pero también preocupados por su salud.
Restaurantes de barrio anónimos llevan años ofreciendo su menú del día, en la mayoría de los casos elaborado con productos frescos y variados y de servicio rápido. Por no hablar de las tapas y sus tabernas, cuyas barras y pizarras han ofrecido y ofrecen degustaciones rápidas de sus sabrosas especialidades.
Los nuevos restaurantes poseen el respaldo de cocineros mediáticos, de efectivas campañas de comunicación y de una estética funcional y moderna. En las cartas, hoy en día importantes armas publicitarias, los platos figuran adornados con ingredientes o elaboraciones de ciertos vuelos culinarios, tal es el caso de la actualmente tan nombrada recula, suplantando a la vulgar lechuga.
Con todo este trasfondo culinario, se inició la movida de Ferràn Adriá con su fórmula Fast Good viene avalada por la cadena de NH Hoteles. En un ambiente de carácter futurista y colorido, el cliente elige en unos paneles los bocadillos y las hamburguesas, se le asigna un número y espera en la mesa a que el camarero le traiga la combinación elegida, logrando asi una excelencia en las comidas rápidas.
El primer Fast Good se instaló en Madrid en el año 2004 y al poco tiempo, se abrió un segundo en Santiago de Chile en el barrio de Las Condes. El tercer comercio de comidas rápidas fue inaugurado también en Madrid e incluye una tienda denominada Fast Go que ofrece soluciones completas para que el cliente se lleve los ingredientes de sus comidas preferidas y cocine en su casa, siguiendo las recetas de Adriá.
Hoy, el plan de expansión de Fast Good en América contempla la inauguración de restaurantes en Argentina, México y Colombia en el plazo de dos años.